Dicen “que en corral de burros, el caballo es el general”. Uso este conocido refrán de mi pueblo, que se refiera a que en muchos lugares, cuando hay desconocimiento de los hechos y no existen pruebas que lo comprueben, es fácil que un solo hombre fabrique y manipule situaciones. En concreto, hablando de historia, es fácil que un “historiador” en un terreno fértil, abuse de su condición y marque fechas, ponga personajes en una acción ficticia o en un acontecimiento y deje un error que luego pesa.
Medité mucho para escribir esto, porque nace de la conversación de varios amigos que están insistiendo en que se haga un libro documental cien por ciento de la historia de Sahuayo y como parte de ello, llevamos discutiendo varios días, los errores escritos que se han cometido de manera inconsciente o con toda intensión en la historia sahuayense. Documentos van y vienen que muestran otra realidad distinta. Qué Sahuayo no fue fundado en 1530, no existe un documento de fundación como tal; que sostienen algunos que existe en el general de Indias, pues habrá qué presentarlo simplemente. Pretender borrar el pasado digno y glorioso de una población que posiblemente existía doscientos años antes de la llegada de los españoles, es criminal. Tratar de borrar el origen yuto náhuatl o sayulteco como dieron en llamarles cuando el encomendero Alonso de Avalos instaló su centro operativo en Sayula, es también terrible. Sería como tratar de decir que los “tlahualiles”… solo son producto de la fiesta, (deformada también su significación), cuando es lo que queda de la comunidad indígena sahuayense, esa fiel representación del origen yuto náhuatl.
Otras falacias escritas y sostenidas sin fundamento se diseminan por la historia de otros pueblos. Resulta que es fácil poner a los abuelos como fundadores, cuando no hay prueba de ello e inventar un pasado glorioso, pero cuando los documentos y pruebas salen a la luz, esto deja muy mal parado a quienes se han ostentado como “vacas sagradas” de la microhistoria. Los eruditos de esta materia, resulta que no lo son. Muy complicado es pues, dar una opinión, siquiera publicar algo sin tener la prueba en la mano.
Yo les comentaba a estos amigos, que lo que se ha escrito de Sahuayo tiene que ser modificado y tiene que ser reconstruido. Desde el nombre, resulta que está manipulado. Documentos antiquísimos muestran lo que en realidad quiere decir el nombre, diccionarios e incluso expertos en Nahuatl desmienten el actual significado. También eso que estaba lleno de españoles, hoy que tenemos la oportunidad de conocer a fondo el archivo parroquial de Sahuayo y que se digitaliza, de 1717 hasta 1802 solo existe un libro de bautismo de Españoles, y resulta que el 93% de esos registros, no son de niños españoles nacidos en Sahuayo, sino en una treintena de rancherías fuera de…y no podrá competir un solo libro de españoles con casi 6 de bautismos de indios de la comunidad indígena sahuayense que también tenía sujetas a la de Caro y Cojumatlán. Y en lapsos menores la de Guarachita. Y otros tantos de mulatos y otras castas.
La españolización de Sahuayo es de 1815 en adelante, en 1821 que comienza otro libro de bautismos y que está inscrito como de españoles, tiene cientos de registros de los españoles que se avecindaron en Sahuayo luego de la quemazón de los pueblos por las tropas realistas para someter a los insurgentes de Marcos Castellanos. Los censos del siglo XVIII no mienten.
Pero no solo es el caso de Sahuayo, sino de Jiquilpan, también de San José de Gracia, donde a últimas fechas han salido documentos valiosos que transforman esos supuestos que se manejaron durante años de la fundación del pueblo. Documentos que han salido de la propia Diócesis de Zamora y de correspondencia privada de sacerdotes de aquel tiempo.
Por lo pronto, el acopio de documentos de Sahuayo ya llega a miles, que en un libro, no podrá mostrarse, pero que en realidad podrá servir a los investigadores y a los amantes de la historia y de la crónica. Esperemos que resulte provechoso y que los mitos que sentaron, sean corregidos y regenerar una gloriosa historia pasada.





Sin duda,que leimos el articulo también que se publico en TRIBUNA. Hasta que se les tapo el ocico a esta bola bandoleros de las letras, que se sienten representantes de todo un pueblo, de nuestro querido sahuayo. El grupito ese que forman bajo la dirección del viejito chocho ese de Luis Arceo, que por cierto los trata como sus patas, donde está el médiquillo ese Enrique Nuñez Anaya, no es duda que le vayan a contestar al profe, pero eso sí, el corral de burros son todos ellos y el caballo es luis arceo, que bien cuadrada la frase. esperemos que pronto se les tape la boca a estos malandros que se creen intocables en sahuayo. Muy bien por articulo.
excelente que les tapen la boca a estos idiotas que se creen mucho.felicidades por el articulo y esperemos que la SMHAG aclare ya por fin la historia de esta ciudad. Las vaquitas sagradas pos ya las conocemos, son unos pendejos que no saben que onda. el corral de burritos que se creen un chingo y no saben nada, pos esta regido por el caballo del cebo de Luis Arceo, ese tipo nefasto, osicón y mal hablado que disque poeta, solo sus achichincles les creen.
Hola, Fco, pues seria bueno k empiece una investigacion a fondo sobre la historia de la region cienega de Chapala, porque con tanta información, se podria contradecir el libro k escribio el padre la microhistoria ya k en su bibliografia no incluye los registros que se mencionan, sobre todo para kitar el significado de
significado de Lugar de la Sarna o Tortuga sobre piedra, en la region hay muchos historiadores pero k por falta de recursos no lo hacen y pues usted sabe k es meterse en lios gratis. Esperemos k surga algo de todos los datos que usted da.
Saludos desde TOLUCA,MEXICO.